La Clase es una película del director Laurent Cantet , premiada en el festival de Cannes en 2008 y nominada al Oscar ese mismo año. Entre la diversidad de los temas que abarca la película caben destacar algunos como la variedad de actitudes a la hora de abordar un mismo problema, la jerarquía que engloba la sociedad y que se ve reflejada en el complejo sistema educativo y el compendio de actitudes entrelazadas que conforman la complejidad del desarrollo que nos quiere transmitir el autor.
En un primer momento se podría pensar que la multiplicidad de conflictos que tienen lugar en las sesiones impartidas por el profesor de lengua se vienen del conjunto de culturas encontradas en un mismo espacio, al igual que ocurre en nuestras sociedades. Quizá de alguna forma la situación concreta en que se encuadra el film, la Francia actual, es el mejor ejemplo de tal caso. Por todos es conocido que distintos pensamientos y diferentes perspectivas darán lugar a diversos enfoques y valoraciones de un mismo problema. Aunque suponemos que la idea principal que se nos intenta transmitir no transcurre por estos cauces, no por ello dejan de ser relevantes, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de sujetos en pleno desarrollo educativo y con una madurez aún no afianzada. Estos, aún bajo el techo parental no alcanzan a comprender en toda su extensión la importancia de sus actos (en cierto modo, incluso las personas plenamente desarrolladas, si es que las hay, se podría decir que tampoco, aunque tienen una visión de causa-efecto más desarrollada y consecuente)
La multiplicidad cultural que constituye los diversos gobiernos del siglo XXI no ha cambiado mucho con el paso de los siglos. Los sistemas sociales siempre han estado regidos por una clara jerarquización que modela todo el transcurrir de su día a día. Incluso en los sistemas democráticos, por no hablar de anarquismos y comunismos encontramos diferentes estratos en los que situar las fuerzas sociales y roles para un desarrollo estable de la convivencia entre sujetos. En esta obra esto se nos transmite de forma bastante explícita. Así, desde el director hasta los alumnos, hay todo un complejo estructural a través del cual se organiza e intentan resolverse las situaciones que van cobrando lugar. Los problemas que pueden considerarse banales son tratados por la figura del profesor que organiza, modela y acomoda “la clase” con el fin de que esta se desarrolle de la mejor forma posible. Si alguno de los sujetos encuadrados en esta estructura no se ciñe a los mínimos exigidos, la situación desembocará consecuentemente en un estrato superior, en este caso el director. Por encima de éste, aunque bajo su supervisión y dirección se entabla un sistema democrático (con profesores elegidos democráticamente y, supuestamente, en función de su capacidad crítica) los consejos de departamento, en los cuales se deciden los castigos pertinentes en función de los actos del alumno, normalmente graves. La jerarquización de cualquier estrato social tiene una importancia muy relevante por tanto en varios planos del desarrollo de la vida de los individuos por ello, se volverá a este respecto en diversas ocasiones más adelante.
Un importante objetivo de la educación se basa en la enseñanza a los educandos de modelos de convivencia; y es el caso en que la mejor forma de absorber estos modelos es conociéndose a uno mismo. Mister Madamme hace hincapié en este respecto, intentando que los niños lleven a cabo un trabajo de introspección, a través del cual se abran a sus compañeros, lo que conlleva un esfuerzo personal así como una iniciativa propia de formar parte de un determinado grupo social. Si transportamos esta reflexión fuera del aula y la enfocamos al desarrollo de la vida social, observamos claros paralelismos. Por todos es conocido, en unos casos la dificultad y en otros la propia negación de algunos sujetos a su socialización, en cuyo caso normalmente dichas actitudes estarán acompañadas de castigos o sanciones. La exclusión quizás la más difundida, es un caso palpitante actual, aunque bien es cierto que tal situación no es querida por los sujetos que la padecen. En este sentido se da un caso concreto en el film: ante diferentes causas que dan lugar a un mismo efecto (la repatriación de un alumno) se adoptan diferentes actitudes, aquel sujeto que posee un claro interés en el aprendizaje, es objeto de un mayor interés por parte del profesorado en tanto que su futuro está en juego. En el caso del alumno maleducado y que transgrede las normas, se adopta una actitud totalmente contraria: aunque su futuro está en juego (seguir en Francia o volver a Mali, lo cual implica una diferencia cualitativa y cuantitativa), predomina la valoración de su actitud en un momento determinado a la hora de ser juzgado, aun a riesgo de marcar negativamente su futuro. ¿Por qué entonces un método de castigo tan estricto? ¿No está este hecho en claro parentesco con la reclusión de sujetos en celdas con fríos barrotes aun a sabiendas de que esto aleja aún más su reinserción en el sistema social? Lo importante parece ser una vez más arrancar las malas hierbas de raíz; la importancia del todo sobre las partes; la desintegración del yo en el nosotros: la desaparición de la alteridad. ¿Es por tanto necesaria una transformación social? ¿Debemos tener en cuenta la praxis histórica a fin de desarrollar una sociedad más justa?
Otro tema a destacar es la actitud del alumnado hacia la educación; la sensación que tienen de que las diversas materias educativas no conllevarán ninguna repercusión en el desarrollo de su vida fuera del ámbito académico. Al igual que las sociedades se desarrollan, los individuos que la conforman también. Así, las inquietudes de éstos, que modifican con el paso de los años, siendo imprescindible que el desarrollo de las diversas enseñanzas cambie con ellos. No nos parece fuera de lugar el pensar que la falta de interés de los educadores hacia los educandos devenga de la falta de iniciativa hacia el aprendizaje propia de las sociedades actuales. Pero tampoco es desmesurado afirmar que aquellos son partícipes en la citada falta de interés: al igual que si no te atrae el jugar a fútbol no pondrás especial interés en practicarlo, tampoco aquellos aprendices que no les interesen las matemáticas, de alguna otra forma la dejarán de lado. La inferencia es clara, del mismo modo que también se nos presenta de forma clara y distinta la solución: la viabilidad del sistema educativo y el éxito del mismo pasa por un refuerzo de las capacidades del profesorado a la hora de hacer más interesante a la vez que resaltar el espíritu práctico de sus enseñanzas. El interés mueve el corazón y éste es movido además por deseos. Por tanto el conocimiento debe ser comprendido, ayudado por la actitud de los profesores, como un interés indispensable para el desarrollo de la vida en sociedad. No es suficiente informar a un niño de diez años de que le será indispensable poseer un título de graduado escolar para desempeñar el trabajo de barrendero en la barriada de su ciudad, pero si el saber se le presenta de forma atractiva y en función de sus motivaciones e inquietudes, como es el caso del proyecto educativo “filosofía 3/18”, los resultados saltan a la vista. A este respecto cabe resaltar, con importancia primordial, la importancia del círculo familiar, que aun sin ser determinante influye sobremanera en la actitud, ya sea positiva o negativa, que adoptará el niño ante la diversidad de situaciones a las que se verá abocado tomar una decisión. A raíz de esta perspectiva, ¿es preminente la información y formación cultural familiar? Sin duda se trata de un tema en alza y discusión a la hora de afrontar los cambios en los sistemas educativos de los países desarrollados. Nada nuevo desocultamos al afirmar que si los niños ven a sus padres con un libro entre las manos estarán tentados a seguir el ejemplo, de la misma forma que si observan una actitud agresiva en su entorno familiar muy posiblemente su personalidad refleje tales patrones de comportamiento.
En resumen, la implicación entre las principales áreas que componen el desarrollo y la vida de los sujetos y que aquí han sido tratadas – familia, sociedad y educación – componen lo que debe ser el principal ámbito de estudio para una mejora significativa y necesaria tanto del marco personal y privado como del social y público. La relación entre estas áreas debe dejar espacio para que, en unos casos, se den por separado y en otros, a su vez, interactúen mutuamente y en consonancia según las circunstancias concretas. El papel educativo desde el nivel de los estudiantes hasta su extremo opuesto (entiéndase aquí a profesores, directores, y yendo más allá altos cargos del gobierno) debe ser revisado y asegurar una mejora consustancial con carácter necesario, urgente y a través de procesos consensuados que aseguren el mejor funcionamiento de los citados pilares sociales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario