La violencia machista es un problema social demasiado presente en nuestro país.
¿Cuántas veces hemos oído decir, o dicho, que la solución empieza en la educación?
Es muy importante trabajar en las aulas desde y para la igualdad de sexos, huyendo del legado machista que nos ofrece nuestra cultura patriarcal. Ahora bien, este esfuerzo debe ser entendido y abordado por toda la comunidad educativa, y eso no es tan fácil.
Desde que nacen, relacionamos a nuestros niños con una serie de roles propios de su sexo. Por ejemplo, si nuestro bebe es varón la gran mayoría de sus cosas serán de color azul, si es niña el color elegido es el rosa. Los juegos y juguetes también difieren: fútbol y guerreros tipo “Rambo” o “Action Man” para ellos y juegos relacionados con el cuidado de los niños y las tareas del hogar para ellas (cocinitas, muñecas, etc.).
Lo cierto es que en los colegios se muestran estas diferencias de forma muy clara. Si nos fijamos en el tiempo de recreo en el que supuestamente los niños y las niñas hacen “lo que quieren”, podemos apreciar –en la mayoría de los centros educativos- como los niños se decantan por actividades deportivas, como el fútbol, ocupando la mayor parte del espacio; mientras, las niñas eligen otro tipo de juegos en los que se pueden arrinconar, e incluso pasan su tiempo de recreo hablando entre ellas. Esto en principio no sería grave, pero es una muestra más de la supremacía masculina a la que están inconscientemente acostumbrados niños y niñas.
Otro dato que puede ser revelador, es que estas diferencias repercuten en el rendimiento académico, pudiendo estar relacionadas con el fracaso escolar en muchos niños. http://lacomunidad.elpais.com/tuttifrutti/2008/9/15/-la-escuela-es-mariconada-machismo-y-fracaso-escolar-
Desde la educación, se pueden aportar muchas soluciones, como por ejemplo utilizar un lenguaje igualitario. Algunos países como Holanda, en esta vía, han editado el contenido de sus libros de texto e, incluso han dado un paso más allá relegando el concepto de familia tradicional (padre-madre) a otros tipos de familias más acordes con los tiempos en los que vivimos y que se relacionan no únicamente con el machismo, también con otras actitudes que muchas veces van de la mano, como la homofobia.
En la actualidad, además, hay una tendencia relacionada con la educación diferenciada por sexos como panacea contra el fracaso escolar masculino.
Una cosa está clara, para que esta lacra vaya desapareciendo es muy importante que TODOS los miembros de la comunidad escolar, y especialmente las familias, empiecen a derribar esos muros machistas que de forma consciente o no, transfieren a sus hijos e hijas.
¿De qué otras formas creéis que puede la educación abordar este problema de manera efectiva? ¿Pensáis que la educación diferenciada podría ser una buena opción o por el contrario agrava el problema?
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