sábado, 23 de abril de 2011

Hablando de la muerte...

“La muerte es una realidad que nos acompaña en nuestra vida. Desde que nacemos, todos sabemos que hemos de morir. Es un hecho natural, pero cuesta mucho tratarlo con naturalidad. Por eso hay que ir preparando el terreno para abordar y hablar de esta realidad con los más pequeños.” 

Existen situaciones a lo largo de la infancia que pueden ayudar a los niños a acercarse a esta realidad: al romperse un juguete, al morirse una mascota, al tener que despedirse de alguien que difícilmente vuelva a ver…
Debemos ser conscientes de que tienen que vivir el sufrimiento tarde o temprano y esto será más fácil cuanta más información tengan al respecto y cuanto menos les apartemos de las diferentes situaciones difíciles por las que deben pasar. Por eso, aunque resulte doloroso y difícil hablar del tema con los niños, es recomendable hacerlo en el momento que consideremos oportuno para ello, explicándoselo con un lenguaje accesible a la edad y sin ningún tipo de dramatismo. Aunque este papel es competencia de los padres y/o familiares, como maestros podemos abordar este tema en las aulas de alguna forma, y trabajar conjuntamente con los familiares si se da un caso concreto que afecte al grupo del aula.
Existen unas preguntas básicas que pueden surgir al niño en el momento de la explicación de la muerte:
- ¿por qué se muere la gente?
- ¿tengo yo alguna culpa?
- ¿me pasará esto a mí? 

A los más pequeños puede que les resulte difícil entender el concepto de la muerte, pero tan solo se trata de tener paciencia e intentar responder a todas las preguntas que le vayan surgiendo (si no se conoce la respuesta, bastará con decir sencillamente que no se sabe). 

Jorge Bucay nos explica que a la hora de explicar este concepto “posiblemente lo mejor sea utilizar una metáfora de los cuentos o los ejemplos traídos de la naturaleza, como la caída de los árboles, la muerte de los animales o el ciclo vital de algunos insectos. A veces es bueno explicar que todos, también los médicos y las enfermeras, hacen lo posible para curar, pero que, a veces, el cuerpo está tan herido o enfermo que las medicinas no pueden curar.

Jorge Bucay
“El camino de las lágrimas”

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